domingo, 12 de julio de 2020
Organizaciones Llaman a Caceroleo Permanente
martes, 16 de junio de 2020
Muere Destacado Dirigente Social DC
Santiago de Chile/16/06/2020/Luego de padecer un infarto, dejó de existir destacado dirigente social Demócrata Cristiano, José Uribe quien destacó por su participación en distintas organizaciones sociales como el movimiento Ciudadano Aquí la Gente, tenaz luchador por el término de las AFP entre muchas otras causas que abrazo en demanda de causas sociales entre ellas la de los medidores "Inteligentes" y de adultos Mayores.
Uribe deja un legado que será difícil de imitar dejando una vara de solidaridad y desafíos sociales muy elevada.
AND Noticias
viernes, 22 de mayo de 2020
Artistas Amenazados por Rufianes, lumpen Pagado. Presentan Recurso Judiciales
Ante Amenazas Artistas Apelan a la Ciudadanía y la Cultura
DECLARACIÓN PÚBLICA
Somos Delight Lab, un estudio lumínico audiovisual con más de 11 años de trayectoria que trabaja en el ámbito de la cultura y las artes. Nuestro trabajo responde a una profunda sensibilidad artística y humanitaria y, en particular, ante las crisis sociales y ambientales que ocurren en Chile y en el mundo, hemos querido expresar creativamente, de manera pacífica y silenciosa, una sensibilidad universal sólo utilizando la luz.
No tenemos ninguna afiliación política, trabajamos autónomamente desde el arte y es desde nuestro rol de ciudadanos-artistas que hemos realizado una serie de intervenciones lumínicas, muchas de las cuales han sido ampliamente difundidas por los medios de comunicación y las redes, sobre todo las realizadas sobre la fachada del edificio de la Telefónica en los últimos meses.
En este momento queremos denunciar ante la opinión pública que estamos siendo víctimas de amenazas, amedrentamiento, hackeo y censura: tememos por nuestra integridad física y solicitamos el apoyo de la comunidad cultural y de todos aquellos quienes comparten los valores democráticos y el respeto a los derechos humanos.
A continuación exponemos los antecedentes.
1. El pasado domingo 17 de mayo nuestra cuenta de instagram (principal plataforma de
difusión de nuestro trabajo) fue hackeada, impidiendo su acceso.
Posteriormente fue borrada, por lo cual tuvimos que crear una nueva cuenta.
2. El día lunes 18 proyectamos la palabra “Hambre”, como un modo de promover la ayuda a personas que están sufriendo esta crisis en Chile. Ese mismo día, recibimos una serie de emails, mensajes personales, ataques e insultos a través de redes sociales e incluso cuentas privadas. Además, subieron fotos nuestras, que incluían nuestro rut, direcciones y otros datos privados. No reproduciremos acá el calibre de los insultos y groserías recibidas, pero nos advertían que nos “cuidáramos” y que si seguíamos haciendo nuestro arte sufriríamos las consecuencias. A esto se suman las inaceptables palabras del diputado RN Diego Shalper, quien nos trató de “miserables” y pidió que se investigara y persiguiera a quienes estaban detrás de las proyecciones lumínicas porque responderíamos a una “ideología y agenda política, violencia incluida”. Estas declaraciones sí son violentas, no lo que hacemos nosotros, e incluso alguien podría interpretarlas como una incitación a las persecuciones y amedrentamientos que
estamos sufriendo.
3. Ayer, martes 19 de mayo, mientras realizábamos otra proyección, de la palabra
“Humanidad”, aparecieron unos focos blancos, desde un camión especialmente habilitado y protegido por Carabineros, iluminando la zona de manera de hacer ilegibles los mensajes, en un inaceptable acto de censura y atentado a la libertad de expresión.
Es evidente que esto obedece a una operación previamente concertada que pone en riesgo nuestra integridad física y vulnera nuestros derechos, por lo cual estamos interponiendo un recurso de protección. Además, por otro lado, reafirma el impacto social de lo que hemos hecho.
Como artistas, avalados por toda nuestra conocida trayectoria, lo que menos podemos pedir es que la autoridad cumpla con protegernos y lo que pacíficamente hacemos, sancione a los responsables y aclare estos hechos a la brevedad. Nuestra acción de arte, lejos de ser un delito, ha sido visto por la mayoría de la gente (eso está consignado vastamente en la prensa) como un acto humanitario y sensible del duro momento que vivimos.
Octavio Gana
Andrea Gana
Delight Lab Santiago, 20 de mayo de 2020
miércoles, 6 de mayo de 2020
Comunicado de Prensa
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Alcaldes Exigen al Gobierno Cuarentenas Regionales
domingo, 26 de abril de 2020
Almagro el Agente del Terrorismo Internacional
Almagro: el agente
A estas alturas, ya nadie podría dudar que la Organización de Estados Americanos (OEA), creada en 1948, es y ha sido un organismo dedicado a mantener la hegemonía de los Estados Unidos en América Latina, desde los tiempos de la posguerra, hasta los días de hoy; más aún, cuando por ejemplo en 2015, el país de Trump llegó a financiar el 52% del presupuesto anual de la institución. De ahí el apelativo de “Ministerio de Colonias”, con el que se le conoce en Nuestra América.
Por ello, no es novedad tampoco, que la OEA haya sido un organismo servil para la desestabilización de los gobiernos progresistas de la Patria Grande, como consta en las sanciones comerciales contra Cuba. Y sin embargo, el ciclo inaugurado por Luis Almagro como Secretario General del organismo, goza de una particularidad y es que, en sintonía con los tiempos, los Estados Unidos han puesto a un personaje polémico y desprolijo, que disfraza la perversión del capitalismo. Así como Trump, Bolsonaro, Salvini, Piñera: Almagro.
La nueva estrategia del poder, que consiste en camuflar los crímenes más perversos tras la máscara de un líder polémico, que desvía la atención de la opinión pública hacia sus imprudencias, para que pasen inadvertidas sus perversiones, llegó a la Organización de Estados Americanos, e hizo de ella un organismo cómplice de crímenes de lesa humanidad.
Almagro, quien –por cierto– nunca ha aclarado los motivos de su abrupta salida de Irán como embajador, intentó disfrazarse de democrático, pero los Uruguayos del Frente Amplio, que algo saben de democracia, no pasaron por alto sus agresiones, y en diciembre de 2018 el Tribunal de Conducta Política lo expulsó. El líder del Frente Amplio, Pepe Mujica, fue categórico “Lamento el rumbo por el que enfilaste…por eso formalmente te digo adiós y me despido” –le dijo–.
Y cómo no lamentarlo, si dentro de sus acciones como Secretario General de la OEA, Almagro abrió la puerta a una intervención militar de Estados Unidos contra Venezuela, pidió la aplicación de la Carta Democrática y en una bullada declaración, intentó fustigar el último proceso constituyente del pueblo de Bolivar, mediante un vídeo en el que le inventó –si, leyó bien, inventó– categorías jurídicas que no existen en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, para acusar el proceso de inconstitucional.
En paralelo, Almagro, en coordinación con el Departamento de Estado Norteamericano, montó el grupo de Lima, después de que su posición contra Venezuela perdiera en la Asamblea General de la OEA. Entre los integrantes de dicho grupo estaban sus amigos: Macri, que perdió las últimas elecciones y dejó a Argentina con la deuda externa más grande de la historia y la pobreza en más de un 35%; Pedro Pablo Kuczynski, que tuvo que renunciar por corrupción a la presidencia del Perú; Michel Temer, corrupto presidente interino del Brasil con más de seis causas de corrupción a sus espaldas, tras el golpe de estado contra Dila Russseff; y por supuesto, Sebastián Piñera, con una causa abierta en los Estados Unidos, por tráfico de influencias; entre varios otros gobiernos cercanos al gigante (egoísta) del norte.
Todo esto, mientras la OEA guardaba un silencio cómplice con las violaciones a los derechos humanos en Haití, y posteriormente respaldaba a los gobiernos de Ecuador (Lenin Moreno), cuando asesinaba indígenas en las protestas de comienzos de octubre de 2019 y de Chile (Sebastián Piñera), incluso después de las decenas de asesinados y los más de cuatrocientos mutilados en cuatro meses de protestas.
Y sin embargo, las cosas no terminaron ahí. El 25 de octubre pasado, el Presidente Evo Morales fue reelecto con un 47,08% de los votos, contra un 36,51% del candidato opositor Mesa. La oposición desconoció el resultado, acusando que el proceso tuvo vicios.
El mismo Presidente Morales, en un acto de total transparencia, pidió una auditoria de la OEA. A sabiendas de que los resultados eran verídicos, el 10 de noviembre la oposición, mediante el Comandante en Jefe del ejército Williams Kaliman –que 72 horas después arrancó a Estados Unidos, con un millón de dólares en su cuenta–, dio un ultimátum al Presidente.
Dieron un golpe de Estado. Secuestrando y amenazando de muerte a líderes oficialistas y sublevando a las fuerzas armadas, obligaron al Presidente Morales a renunciar, con el pretexto de un informe preliminar de la OEA, que dictaminaba un fraude electoral.
El 25 de noviembre ¡quince días después del pronunciamiento de la OEA! La misma OEA, reconoció a Alfredo Serrano del Centro Estratégico de Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), que no existía ningún informe definitivo al respecto. Y como si fuera poco, el pasado 27 de febrero, en un artículo publicado en The Washington Post, investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), dieron un golpe lapidario al informe de Almagro: ¡No hubo fraude en Bolivia! ¡El único fraude fue el informe de la OEA!
El golpe de estado, que llevó a la cabeza del gobierno a Jeanine Áñez, ha sido de las perversiones más grandes que ha maquinado Almagro: 36 asesinados, cientos de detenidos ilegales y miles de heridos, ha sido el saldo preliminar que ha dejado la presidenta ilegítima y sanguinaria, que tomara el control de la promesa económica del progresismo latinoamericano. Todo ante el silencio de la Secretaría General de Almagro.
Una cosa que a estas alturas es clara. Luis Almagro es un agente de la CIA, puesto como Secretario General de la Organización de Estado Americanos para desestabilizar gobiernos y perseguir a cualquiera que ostente mínimos grados de independencia en su política exterior.
Pero el crimen no puede disfrazarse de democracia, y tarde o temprano, las caretas se caen. Luis Almagro es un criminal, responsable de un golpe de Estado y del asesinato de decenas de compatriotas. Las instancias internacionales tendrás que pronunciarse.
opinión Senador Navarro Covis EE UU
EEUU y la guerra como respuesta a su derrota ante COVIT 19
El pasado 31 de marzo el Departamento de Estado de los Estado Unidos, emitió un documento en el que plantea un Marco para la Transición Democrática y Pacífica en Venezuela, exigiendo la dimisión del Presidente Nicolás Maduro, cabeza del Gobierno democrático y soberano de la República Bolivariana de Venezuela, a cambio de finalizar el bloqueo y proveer ayuda humanitaria, en el contexto de la pandemia de COVID-19 que asola al globo.
Hasta ahí, nada nuevo, a pesar de lo irónico que pueda resulta que el país que actualmente es el epicentro del contagio y difusión del COVID-19, con más de 245 mil casos diagnosticados y más de 6 mil muertos, esté preocupado de la situación sanitaria de un país caribeño; en lugar de ayudar a sus más de 40 millones de pobres condenados a muerte por falta de asistencia.
Sin embargo, este Marco para la Transición, que podría haber sido una chambonada más de la dupla compuesta por un empresario lunático y un psicópata (Trump y Pompeo) –a cargo de la potencia militar más grande la historia de la humanidad– coge una especial relevancia, en el contexto en que se propuso.
El 27 de marzo, cuatro días antes del Marco para la Transición, el Gobierno norteamericano ofreció una recompensa de 15 millones de dólares por la captura del Presidente Maduro, al más puro estilo del Lejano Oeste. El 1 de abril, solo un día después del Marco para la Transición, Trump anunció que duplicaría la capacidad bélica del Comando Sur en el mar Caribe y en el Pacífico Oriental.
Bajo la excusa de luchar contra el narcotráfico, Estados Unidos envió un contingente de buques destructores, navíos de combate, aviones y helicópteros, para asediar las costas venezolanas; en circunstancias que según el Informe Anual de Drogas de 2019, realizado por la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), es Colombia y no Venezuela, el país que produce más del 70% de la cocaína que se consume a nivel mundial.
Algo huele mal en el Marco para la Transición Democrática y Pacífica en Venezuela, que si de democrático tiene poco, de pacífico nada.
Estas tres acciones: (1) el Marco para la transición, (2) la puesta de precio a la captura del Presidente Maduro y (3) el reforzamiento del Comando Sur, son maniobras que no pueden pasar desapercibidas y que exigen el pronunciamiento de la comunidad internacional, por un lado, y la solidaridad de América Latina, por el otro, pues la coyuntura es particular.
Si partimos de lo inmediato, es evidente que la administración Trump requiere un distractor, que desvíe el foco del mal manejo sanitario que ha tenido ante la crisis del COVID-19, que lo ha llevado a afirmar con la poca vergüenza que lo caracteriza, que consideraría un “muy buen trabajo” tener solo 200 mil muertos, producto de la pandemia. Solo una mente retorcida, podría poner la frase “muy buen trabajo”, junto a la cifra de 200 mil muertos.
Un daño a su imagen interna, que puede traerle consecuencias electorales; al que hay que sumar su derrota internacional ante China, que con un mes más de COVID-19 activo en su población, logró detener la expansión del virus con un tercio de los casos que Estados Unidos y la mitad de las muertes, que en la superpotencia americana no paran de subir. Humillación clara y absoluta, ante su rival económico más fuerte.
No obstante, el manejo mediático no es el único factor que hace a Estados Unidos querer abrir un conflicto en los mares del Caribe. El 27 de marzo pasado –el mismo día que Trump le puso precio al Presidente obrero Nicolás Maduro– el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) declararon a la economía mundial en recesión.
Ese mismo día, Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos dijo: "Nuestra nación enfrenta una emergencia económica y de salud de proporciones históricas debido a la pandemia del coronavirus, la peor en más de 100 años". Acto seguido la Cámara aprobó un paquete de estímulos fiscales por 2 billones de dólares, lo que da cuenta de la real magnitud de la crisis.
El escenario que configuró Estados Unidos ese 27 de marzo, fue el siguiente:
La amenaza internacional a la economía por el COVID-19, declarada por el FMI.
La contención nacional de 2 billones de dólares, aprobada por la Cámara de Representantes.
La salida internacional, poniendo como blanco al Presidente Nicolás Maduro y a la República Bolivariana de Venezuela, encabezada por Trump.
Ante la inminente recesión, Estados Unidos recurrió a lo que mejor sabe hacer en una crisis: la guerra.
La guerra por la guerra, para generar un golpe de demanda hacia el Complejo Militar Industrial de Estados Unidos, ya que según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), las cien empresas de comercialización y fabricación de equipamiento militar y armamentos, facturaron 398.200 millones de dólares en 2017. De esas cien empresas el 42% son norteamericanas y concentran el 57% de las ventas. Al respecto, no habremos de olvidar jamás que la supremacía económica de Estados Unidos, se inauguró a partir del auge del negocio armamentista durante la Primera Guerra Mundial.
La guerra contra Venezuela, porque no solo de guerras vive el Tío Sam. Estados Unidos consume actualmente 20 millones 400 mil barriles diarios de petróleo y a pesar de que Trump ha procurado la autonomía del combustible, este sigue siendo de inferior calidad al extraído en Medio Oriente y en América Latina, manteniendo importaciones por un millón de barriles diarios desde el Golfo Pérsico.
El petróleo es y será vital para la economía norteamericana y Venezuela es el país con mayores reservas de petróleo del mundo, por sobre Arabia Saudí, Irán o Irak. Recordaremos entonces, que John Bolton señaló en enero de 2019: “Estamos conversando con las principales compañías estadounidenses ahora, (para que) produzcan el petróleo en Venezuela. Sería bueno para el pueblo de Venezuela y el pueblo de los EE.UU.”, aún no se aprecia el beneficio para el pueblo venezolano, pero para las corporaciones norteamericanas está claro.
Estados Unidos, ha sufrido derrotas permanentes y sistemáticas en Venezuela, desde que en 2002 intentara dar un golpe de Estado contra el Presidente Chávez e iniciara un bloqueo económico, que solo entre 2013 y 2017 ha significado la pérdida de 1,6 PIBs para la República Bolivariana; a lo que habrá que sumar el ridículo internacional que ha hecho con el autoproclamado Presidente Juan Guaidó.
A pesar de ello, tras 18 años el imperio del norte insiste, y arremete de manera cada vez más frontal contra la patria de Bolivar. Los pueblos de América no podemos callar, ni muchos menos permitir que en un momento de crisis humanitaria, Estados Unidos amenace de muerte a la Patria Grande, para salvar su imagen y su economía.
Alejandro Navarro Brain
Senador de la República de Chile